La importancia de la nutrición en adolescentes para prevenir trastornos de alimentación

El actual canon de belleza impuesto por los medios de comunicación, las redes sociales o la publicidad, marca un modelo de delgadez deseable para los jóvenes y ante esta influencia, estos desarrollan una excesiva preocupación por mantener un peso y apariencia determinados.

Hablamos de los trastornos de la conducta alimentaria o TCA, un problema cada vez más común entre nuestros jóvenes que debemos combatir con una correcta nutrición para adolescentes.

Qué son los trastornos en la alimentación

Es un tipo de enfermedad psiquiátrica grave basada en ingerir una cantidad de alimento que es en ocasiones insuficiente y otras excesiva para que nuestro organismo pueda desarrollarse correctamente. Esto provoca anomalías que pueden suponer un grave peligro para su salud física y emocional.

Según la OMS las mujeres jóvenes son el perfil con mayor riesgo de sufrir estos trastornos, siendo la tercera enfermedad crónica entre ellas. Además, según el manual de Psiquiatría DSM-IV, una de cada 5 mujeres sufre un trastorno de la conducta alimentaria. Las cifras a nivel mundial alcanzan la friolera de 70 millones de personas con este tipo de desórdenes, siendo la franja de edad más afectada, adolescentes de entre 14 y 24 años.

Cómo combatir los TCA

La detección precoz de este tipo de trastornos es la clave para combatirlos, pero esta resulta mucho más eficaz desde el ámbito familiar y educativo. Pero ¿qué deben hacer los padres y tutores?

joven1. Hábitos de alimentación saludable. Es imprescindible inculcar unos hábitos saludables desde la infancia. Por ejemplo, que establezcas en casa horarios regulares para comer, ingerir la cantidad necesaria para la actividad y etapa de la vida en la que se encuentran o dar importancia a tomar cuatro o cinco comidas al día. También debemos evitar el picoteo entre horas o supervisar que no se salten ninguna comida, especialmente el desayuno o la de medio día.

2. Dieta equilibrada. Las comidas diarias deben ser variadas, equilibradas y saludables. Para ello, debes habituarlos a tomar mucha fruta y verdura, que aportan vitaminas y minerales para su desarrollo físico, proteínas para la construcción de tejidos y grasas e hidratos de carbono, como fuente de energía. También deben reducir la ingesta de dulces, comida rápida, golosinas y fritos.

3. Trabajar la autoestima. Este tipo de trastornos tienen como principal problema el ámbito psicológico, por lo que desde el propio hogar, debes cuidar y trabajar con el adolescente la autoestima. Esto se consigue fomentando sus capacidades y limitaciones, intentando conseguir que se acepte y valore, y aumentando su seguridad en sí mismo, sin reducirse a la mera apariencia física. Para ello, es muy importante educar en valores y dar confianza para resolver problemas y preocupaciones con diálogo y comunicación familiar.

4.  Vida saludable. Incentivar también prácticas saludables como un número de horas de sueño para su buen desarrollo personal y ejercicio físico moderado como forma de combatir el sedentarismo, pero sin obsesionarse con la quema de calorías o el ejercicio extremo.

En definitiva, los trastornos en la alimentación son un problema que debemos combatir con hábitos de vida saludables y diálogo familiar. No olvides que, ante cualquier indicio, debes acudir al especialista para prevenir un posible desequilibrio.

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